TOMAR LA CENA INDIGNAMENTE
Para entender lo que significa "tomar indignamente" en 1 Corintios 11:27-29, es útil considerar los dichos de Pablo en el contexto del pacto, un tema central en la Biblia. Pablo reprende a los corintios por participar en la Cena del Señor sin discernir la seriedad del acto, y utiliza un lenguaje que refleja el sentido de pacto de las Escrituras, como vemos en Éxodo 24 y en la profecía de Jeremías 31 sobre el Nuevo Pacto.
1. La Cena del Señor como Acto de Pacto: Referencia a Éxodo 24
En Éxodo 24, Moisés sella el pacto entre Dios e Israel con la sangre de animales: “He aquí la sangre del pacto que Jehová ha hecho con vosotros” (Éxodo 24:8). Esta ceremonia en el Sinaí simbolizaba el compromiso de Israel de obedecer a Dios y de vivir en conformidad con sus mandamientos. En 1 Corintios 11:25, Pablo recuerda las palabras de Jesús: “Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre”, estableciendo un paralelo entre el pacto antiguo en el Sinaí y el sacrificio de Jesús, que inaugura el Nuevo Pacto. Participar de la Cena, entonces, es asumir que se ha entrado en una relación de pacto con Dios que debe tomarse con la máxima reverencia y compromiso. “Tomar indignamente” significa participar sin este reconocimiento, sin entender que se está recordando el pacto que Jesús hizo con su propia sangre, comprometiendo a los creyentes a vivir bajo los términos de unidad de este Nuevo Pacto.
2. Tomar Indignamente y el Perdón en el Nuevo Pacto: Jeremías 31
Pablo subraya la importancia del Nuevo Pacto, un pacto anunciado en Jeremías 31:31-34, donde Dios promete: “Perdonaré la maldad de ellos, y no me acordaré más de su pecado” (Jeremías 31:34). Este nuevo pacto implica un cambio radical: ya no es solo la ley externa, sino una transformación del corazón y el perdón completo de los pecados, algo que el Antiguo Pacto no podía lograr en su totalidad. Cuando Pablo menciona que tomar la Cena indignamente es “culpado del cuerpo y de la sangre del Señor” (1 Corintios 11:27), señala que participar sin reconocer este perdón y transformación del Nuevo Pacto que tiene como resultado ser revestidos de la dignidad de Cristo mismo (1 de Cor 10.30-31) es una falta de respeto hacia el sacrificio de Cristo, que lo hace posible. Tomar la Cena sin discernir la dignidad y la unidad de cada uno que tenemos en Cristo, en efecto, es participar indignamente, pues menosprecia el alcance y la profundidad del sacrificio de Cristo como acto inaugural del Nuevo Pacto.
3. Discernir el Cuerpo de Cristo: La Comunión en el Nuevo Pacto
Pablo enfatiza que cada creyente debe “discernir el cuerpo” al participar en la Cena (1 Corintios 11:29). En el contexto de la iglesia de Corinto, muchos tomaban la Cena en un espíritu de división, donde los más ricos comían en exceso mientras que los pobres quedaban sin nada (1 Corintios 11:21-22). Este comportamiento de menosprecio hacia los hermanos era una señal de que no estaban discerniendo el cuerpo de Cristo, es decir, la comunidad de fe que representa el Nuevo Pacto. Tal desprecio hacia los otros miembros no solo quebranta la comunión, sino que también deshonra el sacrificio de Cristo, cuyo propósito fue unir a los creyentes en un solo cuerpo. La Cena del Señor recuerda a los creyentes que ellos son un cuerpo, unidos en el pacto inaugurado por Cristo; participar sin este respeto por la unidad del cuerpo es “tomar indignamente”.
4. La Autoevaluación como Preparación para la Cena
Pablo exhorta a los corintios a “examinarse cada uno a sí mismo” antes de participar en la Cena del Señor (1 Corintios 11:28). Esta autoevaluación se enraíza profundamente en el concepto de pacto: así como el pacto en el Sinaí (Éxodo 24) requería un compromiso solemne con los mandamientos de Dios, la Cena del Señor es una declaración de nuestra unión y compromiso de vivir bajo el Nuevo Pacto. Este pacto, sellado con la sangre de Cristo, no solo implica obediencia a sus enseñanzas, sino una vida de comunión y respeto hacia los hermanos en la fe. Participar sin tomar en serio esta evaluación —sin una actitud de humildad, reverencia y amor fraternal— es no reconocer el costo del sacrificio de Cristo y menospreciar el pacto que Él estableció para unir a su pueblo en un solo cuerpo.
5. La Cena del Señor como Memorial del Nuevo Pacto y el Perdón Completo
Finalmente, Pablo dice que cada vez que participamos de la Cena, proclamamos la muerte del Señor hasta que Él venga (1 Corintios 11:26). Este acto es un recordatorio constante del Nuevo Pacto prometido en Jeremías 31, en el que Dios escribe sus leyes en el corazón de su pueblo y otorga un perdón pleno de los pecados. Participar indignamente —sin reconocer la solemnidad de este perdón y sin respetar a los hermanos en la fe— es menospreciar el sacrificio de Cristo, que es el fundamento del Nuevo Pacto. Esto es lo que Pablo señala al advertir que participar indignamente es traer “juicio para sí” (1 Corintios 11:29), pues refleja una falta de respeto por la gracia que hemos recibido.
En resumen, "tomar indignamente" en 1 Corintios 11 significa participar en la Cena del Señor sin el debido reconocimiento de la Cena como un acto de pacto. Este pacto, como en Éxodo 24 y en Jeremías 31, exige un compromiso de amor, respeto y unidad en el cuerpo de Cristo, así como una reverencia sincera hacia el sacrificio de Jesús, que inauguró el perdón pleno de los pecados y la transformación del corazón en el Nuevo Pacto.
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