LINEAMIENTOS GENERALES DE UNA IGLESIA

 El tema de la Iglesia en la Biblia es sumamente amplio y profundo, y Jesús mismo utilizó el término "iglesia" en dos contextos clave. Primero, en Mateo 16:18, donde le dice a Pedro: "Sobre esta roca edificaré mi iglesia, y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella". Aquí, la iglesia es presentada como un organismo victorioso, indestructible incluso frente a las fuerzas del mal. Este pasaje se refiere a la Iglesia Universal, el conjunto de todos los creyentes en Cristo a lo largo de la historia, sin distinción de etnia, cultura o geografía. La Iglesia Universal es el Cuerpo de Cristo, y para ser parte de ella, la única condición es la fe en Jesucristo como Señor y Salvador, quien murió por nuestros pecados y resucitó según las Escrituras.

El segundo contexto en el que Jesús utiliza la palabra "iglesia" es en Mateo 18:15-17, dentro de un marco disciplinario. Aquí, Jesús instruye sobre cómo tratar los conflictos entre hermanos, y menciona llevar el asunto "ante la iglesia" si no hay solución en privado. Este versículo alude a la iglesia local, la congregación de creyentes en una localidad específica que, como un organismo, actúa en unidad y organización. Esta congregación implica la mutua sujeción y la participación activa de sus miembros.

La palabra "iglesia" es una transliteración del griego "ekklesia", que significa "asamblea" o "congregación". En la Septuaginta (LXX), esta palabra se usa para referirse a la "congregación" del pueblo de Israel, en particular cuando Dios los convoca para escuchar Su Palabra en el monte Horeb, como se menciona en Deuteronomio 4:10: "Congrega al pueblo para que Yo les haga oír mis palabras". En este sentido, la iglesia está compuesta por aquellos que son llamados por Dios para escuchar y vivir conforme a Su Palabra.

La iglesia también es el resultado directo del Nuevo Pacto que Dios ha establecido a través de la sangre de Cristo. Este pacto fue anunciado por los profetas y cumplido en la muerte y resurrección de Jesús. El Señor mismo simbolizó este pacto cuando instituyó la Cena del Señor (Lucas 22:20), diciendo: "Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre, que por vosotros se derrama". Así, la iglesia es la comunidad de aquellos que, por medio de la fe en Cristo, han sido llamados a vivir bajo este Nuevo Pacto, escuchando y obedeciendo la Palabra de Dios.


Diferencia entre Iglesia Universal e Iglesia Local

La Iglesia Universal es el conjunto de todos los creyentes que han depositado su fe en Cristo, sin importar su origen. No se requiere otra cosa más que la fe en Jesús para ser parte de ella. Sin embargo, la iglesia local es una congregación específica, que requiere del compromiso personal de cada creyente para participar y ser reconocido como miembro.

Este compromiso no es solo un acto individual, sino una decisión mutua: el creyente expresa su deseo de formar parte de la congregación, y la congregación lo recibe, reconociéndolo como parte de su cuerpo. Aquí se manifiesta la realidad de que la iglesia es el Cuerpo de Cristo, donde todos los miembros somos interdependientes.

La Iglesia como Cuerpo, Familia, Templo y Ejército

La Biblia utiliza varias imágenes para describir la iglesia. En 1 Corintios 12:27, la iglesia es descrita como el Cuerpo de Cristo, donde cada miembro cumple una función específica, como los diferentes órganos de un cuerpo. Este cuerpo se sostiene por la mutua sujeción de unos a otros, y por el uso de los dones espirituales que Dios ha dado a cada creyente. Efesios 2:19-22 describe a la iglesia como la familia de Dios, donde nos tratamos como hermanos en Cristo. Además, somos templo del Espíritu Santo (1 Corintios 6:19), piedras vivas que construyen el edificio del Templo de Dios.

También somos el ejército del Señor, llamados a ser una congregación de reyes y sacerdotes para Dios (Apocalipsis 1:6), cada uno con la responsabilidad de proclamar las virtudes de Aquel que nos llamó de las tinieblas a Su luz admirable (1 Pedro 2:9).

La Importancia de la Mutua Sujeción

Ser parte de una congregación local implica, además de recibir ayuda y apoyo, someterse unos a otros en amor, siguiendo el mandato de Efesios 5:21. La expresión "unos a otros" es clave en las Escrituras porque refleja cómo debemos interactuar: sirviéndonos mutuamente con los dones espirituales, compartiendo los recursos materiales, y ayudándonos en todas las áreas de la vida cristiana.

La ayuda en la iglesia no debe ser unilateral. La Biblia enseña que la ayuda es mutua; si solo una persona recibe y nunca da, puede generar dependencia y abuso. De igual manera, quien siempre da sin discernimiento puede caer en la tentación de asumir el rol de Dios en la vida de otros, intentando satisfacer todas sus necesidades.

La Disciplina en la Iglesia

La disciplina cristiana es un aspecto fundamental en la vida de la iglesia local. Esta no se trata solo de corregir errores, sino de vivir una vida ordenada y dedicada, como lo hace un atleta que se entrena para competir o un soldado que sigue la disciplina militar (1 Corintios 9:24-27). De esta manera, la iglesia se fortalece y los miembros crecen espiritualmente.

Reflexión sobre la Elección de Pastores y la Membresía

Recientemente, nos planteamos preguntas clave en la iglesia local sobre la elección de pastores y la membresía. La respuesta fue sencilla: los miembros de la iglesia tienen la responsabilidad de participar en estas decisiones. Pero, ¿quiénes son los miembros? Definimos que la membresía debe basarse en la fe en Cristo, pero también en la decisión voluntaria de ser parte de la congregación, lo cual implica participación activa, sujeción mutua y responsabilidad.

Acordamos que aquellos que deseen ser miembros se inscribirán en una lista, con el respaldo de al menos tres miembros actuales. Esta decisión no solo refleja la importancia de la comunidad, sino también el compromiso de servir en la iglesia con los dones y recursos que Dios nos ha dado. Los pastores no están sobre la iglesia, sino entre la iglesia (1 Pedro 5:1-3), y toda la iglesia debe someterse al señorío de Cristo y Su Palabra, la cual es nuestra única regla de fe y conducta.

En conclusión, ser parte de la iglesia, ya sea en su dimensión universal o local, es un privilegio y una responsabilidad. Nos invita a vivir en comunidad, sirviéndonos unos a otros y sometiéndonos en amor, con la guía de la Palabra de Dios y bajo el señorío de Cristo.

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